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Blog Tamar Cohem


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¡Soy un desastre!

Tamar Cohen 12-12-2018

Ya se acerca el fin de año y en automático pienso en los propósitos para el 2019. Desde niña me gustaba llevar registro en mi diario de cuáles serían mis metas a cumplir. Cuando las leo, me da ternura ser testigo de cuántas veces mencioné lo mismo: no morderme las uñas, no agarrarme el pelo, ir a los aeróbics, pero bien (¿qué significa bien?), ser más extrovertida, llevarme mejor con tal persona (aunque fuera una arpía), mantener una buena relación con mis papás, estudiar muchísimo piano, seguir tan apasionada con el novio del momento, aprender a no meterme en la vida de los demás. En diciembre abría mi diario y palomeaba o tachaba si lo había cumplido o no. Aún me conmuevo de esta tradición que seguí por tantos años. Ahora ya no los escribo, pero no por eso dejo de reflexionar sobre ellos. La semana pasada decidí que voy a integrar a mi rutina diaria tres elementos: tomar dos litros de agua, los cuales seguro me ayudarán a mi pésima digestión, caminar por lo menos veinte minutos, (esto como extra al ejercicio de la semana, paso tanto tiempo sentada frente a la computadora que mi espalda baja ya lo está resintiendo) Y por último meditar diez o más minutos, que me ayudará, entre otras cosas, a la concentración. Uso la aplicación Headspace, la cual recomiendo. Listo, ya están mis tres metas del año. Tengo frente a mí el diario del 88 y no puedo evitar sentirme una anciana: dolor de espalda, mala digestión, falta de concentración ¡Qué horror! Además, es increíble que aún siga enfrascada en los mismo, porque si soy totalmente sincera con ustedes, les diría que aún me muerdo las uñas, me agarro el pelo y me gustaría ser más extrovertida. Yo diría que esto habla mucho de mí ¡Soy un desastre!
¿Y tú ya tienes propósitos para el próximo año?

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