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Blog Tamar Cohem


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Comer con causa

Tamar Cohen 18-07-2018

¿Alguna vez has comido por causa? Yo lo hice el domingo. Fui con el Barón y mi hijo B a un restaurante, estábamos ordenando cuando el mesero, un tipo que de verdad tenía un gran don de vendedor, nos habló de este platillo con causa, algo nuevo en la carta, se trataba de un pescado horneado con salsa de pepinillos encurtidos, albahaca, finas hierbas, limón y aceite de oliva, el cual venía acompañado de verduras de las chinampas del sur de la ciudad. La idea era disfrutar del platillo al mismo tiempo que apoyábamos a los campesinos de esa zona con sus cultivos ¿Cómo rechazar la oferta? No dormiría esa noche, ni el resto mis días pensando que pude apoyar al campo con un acto tan simple. No sabía lo que pensaban los demás, pero los tres aceptamos. Tres pescados con causa, repitió el mesero quien nos aseguró que no nos arrepentiríamos. Nunca supe si estaba hablando del sabor del pescado o de nuestra actitud como ciudadanos. En cuanto se fue, cada quien explicó sus motivos. El Barón elogió su habilidad en mercadotecnia, le había vendido un platillo de una manera sorprendente. Casi, casi lo quería contratar. Mi hijo B moría de hambre y solo suplicó porque de verdad estuviera rico. Y yo, insistía que lo hacía por la experiencia de comer con causa. ¡Ay Madre Teresa de Calcuta! Me dijo El Barón, o al menos es lo que recuerdo. Lo grave del asunto es que tenía razón. Ahora me doy cuenta que fui una egoísta. Que solo pedí el pescado por una sola razón. ¿No la adivinan? Claro, para tener contenido para el blog de la semana. Todavía tomé nota en frente del mesero sobre los ingredientes del pescado para darle más veracidad al blog. Me siento como la peor escoria del mundo, creo que tendré la conciencia sucia de por vida…

 

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