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Blog Tamar Cohem


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Es un insulto

Tamar Cohen 17-09-2018

Es un insulto

El domingo fui al cine a ver El insulto, una película libanesa extraordinaria. Toni, un cristiano libanés riega las plantas de su departamento, un poco de agua cae sobre la cabeza de Yasser, palestino y capataz de una obra. Estalla una pelea, Yasser lo insulta y Toni, ofendido, exige una disculpa, el asunto se agiganta hasta llegar a la Corte de Justicia. No voy a contar más por respeto a quienes no la han visto. RESPETO, una palabra que muchos de los espectadores de la sala desconocían, pues mientras la película transcurría, los celulares no dejaban de sonar, y no solo eso, la gente los contestaba y conversaban como si estuvieran solos en sus casas. Cada vez que oía un celular timbrar la sangre me hervía, igual que a Toni. Y para mi mala suerte, uno de ellos era de la pareja que estaba a mi izquierda. ¿Cuántas veces tiene que sonar un celular antes de que el propietario se decida a ponerlo en vibrar? Estuve a punto de recriminarles su falta de respeto y mandarlos ya saben a donde, pero me aguanté, no sé si porque la película merecía mi atención completa, o porque me faltó valor y temí que la cosa escalara a niveles violentos, como en El insulto, así que preferí callar, echar una que otra mirada de desprecio cada que sonaba su celular y eso fue todo. Me van a perdonar mis lectores porque esta vez no los haré reír. La escritura también es una forma de denuncia y a través de ella quiero expresar la rabia que sentí el domingo. Es un INSULTO y una chingadera usar el celular en el cine. No hay otra forma más sutil de llamarlo. Y aunque durante la película me enamoré de Yasser, al final me sentí muy identificada con Toni, quien solo exigía que Yasser le pidiera perdón. Una simple disculpa. Quizá si yo la hubiera recibido de los agresores de la sala, mi enojo habría desaparecido. No lo sé…

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